Yo soy de y vivía en Torrenueva, un pueblo pequeñito de la provincia de Ciudad Real. Higinia era la madre de ocho hijos. Yo era amigo de su hijo Antonio, el cuarto (el del medio de los Chichos).
Higinia tuvo tres hijos con esclerosis múltiple, dos hijas y un hijo (Antonio). De origen humilde, su marido agricultor y con ocho hijos a la espalda, creo que no se podía pedir más.
Sus tres hijos con esclerosis, anduvieron de niños, pero al llegar a la adolescencia tuvieron que permanecer en silla de ruedas, tetrapléjicos, y con una movilidad de las extremidades superiores bastante reducida también. Sus dos hijas murieron muy jóvenes, no pasarían de los 23 años. Antonio superó con fuerza su duelo y quiso que su discapacidad no pusiera límite a sus sueños..
Eran los años 80 manchegos, duros, abnegados y aguerridos. Antonio no pudo estudiar el bachillerato de la manera convencional, presencial diríamos ahora y tuvo que matricularse a distancia, a base de libros tochos de pocas ilustraciones, sin profesores presenciales y con una correspondencia fluida de las actividades que realizaba para después poderse examinar de las materias. Nada de Internet en aquella época, ni videoconferencias ni contactos para compartir materiales y sentimientos.
Solventó con éxito sus estudios medios y no conforme con ello, se lanzó a realizar los estudios de Geografía e Historia por la UNED en la sede de la cercana localidad de Valdepeñas..
Higinia lo acompañó en todo momento, en sus exámenes, en sus viajes para realizar la matriculación, el pago de tasas y toda la burocracia que requería la realización de una carrera a distancia. Ella le ayudaba y cuidaba con esmero con todo lo que llevaba consigo (aseo, comida y bebida, funciones vitales de excreción, etc.)
Nunca olvidaré las imágenes que mi amigo Faustino me relataba de Higinia y su gran paciencia, cargada con sus agujas de tejer, elaborando gorros, bufandas, jerséis, mientras Antonio pasaba horas realizando sus exámenes que transcribía una ayudante trabajadora de la sede de la UNED.
Se licenció con éxito de su carrera y opositó para ser profesor. Aprobó la oposición y llegó a dar clases en un IES de la cercana localidad de Daimiel.
Ese mismo año murió, con 29 años, en octubre de 1990.
Higinia recibió años después un homenaje, más que merecido, por su gran labor; otorgado por una asociación de mujeres de Torrenueva, por su titánica labor como madre, mujer ejemplar y por toda una vida entregada a los demás.
Antonio no hubiera sido quien llegó a ser si no hubiera tenido a su madre al lado con su gran dedicación y esmero, con los grandes esfuerzos realizados, sin olvidar a sus otros cinco hijos y su marido que aún vivían en el domicilio familiar.
Higinia siempre fue su refugio, su mástil, su madre, sus piernas y sus brazos que esa letal discapacidad le robó y que no pudo ser impedimento para desarrollar una vida más que digna.
Enviaré la actividad del análisis de la publicidad como comentario porque no sé cómo enviarlo de otra manera..
ResponderEliminarANALIZAMOS LA PUBLICIDAD
El anuncio sobre los juegos olímpicos es una buena elección para observar los roles y los papeles de género que la sociedad nos impone.
El mensaje final agradeciendo todo a las madres es muy recurrente.
Aparecen las madres de todos los continentes, de todas las razas y de muchos países. Así es que es un anuncio que puede valer para todos los públicos de cualquier país, como es el caso de los Juegos Olímpicos.
Se refleja el trabajo abnegado de todas las madres, de todos los días cotidianos, del progreso en el apoyo de sus hijos desde la niñez hasta conseguir sus éxitos en todo el mundo.
Desde mi punto de vista quiere igualar culturas y sociedades poniendo el acento en el deporte como salvador e igualador de diferencias, pero todos sabemos que una madre no es dios. No tiene las mismas posibilidades y garantías una madre en un barrio burgués de Nueva York en USA que una en una favela de Río de Janeiro por más que un anuncio publicitario no quiera verlo así.
Las posibilidades de éxito de las poblaciones enriquecidas son muchísimo mayores.
Lo que sí tienen en común es la postura y el trabajo de todas las madres del mundo, eso sí es global. Observamos cómo los deportes están bien diferenciados, la gimnasia rítmica sobre barra para las niñas, el atletismo y los deportes de equipo para los niños. Aún nos queda mucho por hacer.
El anuncio se propone enternecernos y emocionarnos con esas imágenes y con la música tan bonita, pero en definitiva, creo que quiere perpetuar los roles y valores patriarcales de la sociedad.
En su lugar, vendría bien un anuncio donde se resalten los deportes tradicionales de varones, donde las mujeres ya estén implicadas, de personas con discapacidad de los Juegos Paraolímpicos, de personas de la comunidad LGTBIQ, etc.
Quizá con imágenes donde familias hetero, mono, homoparentales...comparten papeles en la educación de sus hijos. El varón prepara el desayuno, lleva los hijos al colegio, lo acompaña a los entrenamientos, etc.
Un anuncio que muestre variedad de roles, familias actuales y que ponga de relieve el esfuerzo de hombres y mujeres por igual en una cultura y contextos diferentes.